Lo que hacemos en esta vida resuena en la eternidad por Andrés Salvaggio

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“Una nación se sentencia así misma cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíben lo bueno, y cuando su iglesia se vuelve cómplice con su silencio ” Martín Luther King

La situación en la cual nos encontramos los argentinos es más que angustiante, cuesta abatir la desesperanza, la falta de expectativas con que esto cambie o mejore.

Ya no es tan importante plantearnos cómo llegamos a esto, sino cómo salimos de esto. Pareciera ser el discurso de moda de grandes diagnosticadores; que sólo comentan y describen la situación de los “otros”; no se gasten más en explicarnos lo que vivimos diariamente.

Sin caer en demasía en el facilismo de comentarista, que esconde la falta de responsabilidad, tratemos de ver por qué estamos y hacia dónde podemos ir a través de un “cómo” que nos incluya a todos.

Haciendo referencia a la frase de Martin Luther King , en esta sentencia podríamos encontrar alguna explicación a nuestra triste realidad. Creo que aún estamos a tiempo de poder revertirla.
El estado no puede ser un espectador silencioso e inoperante en la angustia que primero conmueve al hombre, luego a su hogar y finalmente destruye la comunidad.
El problema es que a estos vicios del gobierno se le suma el peor de todos; la ignorancia de la realidad, el egoísmo y la falta de sensibilidad; entonces hacen políticas para un mundo q es el suyo o que solo ven ellos, pero no afecta ni abarca a la gran mayoría. Y así marcha persistiendo en el error, gobernando para las minorías en un camino signado por la decadencia.
-Hoy escuchamos constantemente en todos los medios que debemos recuperar la economía, la estabilidad, la seguridad, el dólar; todas cosas importantes.
Pero yo creo que en primer término debemos recuperar aquellos hombres y las familias que se han perdido para la buena causa.

Aquellos hombres y mujeres portadores de una sólida verdad, de valores cristianos que constituyen solidas familias, base desde la cual se erige una nación.

Son los valores Compartidos los que nos dan una ética común, que nos permite construir un espíritu de comunidad que nos abrace a todos, es la ética la que nos dice qué es bueno y qué es malo, qué es el deber y hacia dónde tenemos que ir y por sobre todo el cómo tenemos que ir, para no caer en “el fin justifica los medios” de Maquiavelo; que nada tiene que ver con el sentido de los valores cristianos, la familia, la convivencia o el deber ser.
El fin debe ser bueno, pero también los medios para alcanzarlo deben ser buenos, esto es una libertad responsable, un sentido de respeto y justicia que nos pone a trabajar juntos en equipo, saliendo del “sálvese quien pueda” y del egoísmo de pisar al “otro” para salvarme yo

Hoy que escuchamos de todos lados a los predicadores de la angustia, las voces negativas que nos hablan robándonos la esperanza, las ganas; nos dicen que esto es inviable, que ya no se puede hacer nada, que no vale la pena, que nada va a cambiar.

Tendría validez para el común de la gente, pero no para un pueblo dotado de sólidos valores cristianos, que cree en un Dios que hace posible lo imposible! Que no se dará por vencido.

Buen momento para recordar al líder bíblico Caleb (números 13).
Habían vuelto junto con otros de observar la tierra prometida que fluía leche y miel; los otros empezaron a murmurar, criticar que esa tierra estaba habitada por gigantes, y muchos pueblos que parecían invencibles y ellos eran como langostas al lado de esos gigantes.

Voces y más voces de quejas, de miedos, de angustia, de desesperanza, pensaron en volver a la esclavitud de Egipto de antaño; hasta que alguien determinado se paró y levanto la voz haciendo callar el pueblo delante de Moisés. Caleb dijo “Shhhhhh shhhhhhhh, subamos a conquistar esa tierra, estoy seguro que podremos hacerlo!” “Si Dios se agrada de nosotros seguro la conquistaremos”.

Esa convicción, esa fe, esa determinación es la que necesitamos declarar, creer, y en la cual apoyarnos.
Estos líderes necesitamos hoy para volver a recuperar nuestra tierra bendita y para que la Argentina se ponga de pie nuevamente.

Más fe, menos miedo.

Más convicción, menos conveniencias.

Más amor, menso egoísmo.

Más perdón, menos rencor y venganza.

Más coraje, menos especulación.

Más determinación, menos dudas.

Más Dios en nuestras vidas.

Hay que creer para ver, no ver para creer, solo así podemos ser parte protagonista de construir la Argentina que queremos.

Pero necesitamos forjar líderes que nos guíen como Caleb, portadores de estas virtudes y valores, si no encontramos empezar a forjarnos, forjarlos, formarnos y formar al prójimo.

Solo así podremos apagar las voces de la tristeza, de la angustia, de la injusticia que nos golpea y nos amedrenta diariamente.

Hay que levantarse como Caleb y hacerlas callar, tomar autoridad y ser protagonistas de nuestra propia historia.

Por eso debemos participar de la pasión de hacer política, debemos obstinarnos por un mundo mejor, que no existan razones que congelen nuestros sueños; nuestras ideas deben ser tan potentes como nuestros sueños y tan generosas como para cobijar a todos quienes desde la honestidad y valores cristianos aún crean y quieran construir una argentina libre, justa y soberana.

Hoy la Argentina confundida nos mira a nosotros, ante esta realidad doliente.
Nuestra patria necesita recuperar el amor y la esperanza por eso nos vuelve a convocar!

Aceptemos el desafío !

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By Nico
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